Juana Jugan, aquella niña francesa que no había tenido mayores posibilidades de estudiar, pero que había descubierto en la oración cotidiana un camino seguro de salvación (leer: la mujer que inició su santidad mientras guardaba el ganado), ahora va a descubrir cómo desde una carrera, que pareciera no tener nada que ver con religión, podía seguir su camino de santidad. En efecto, tú que lees este artículo y que piensas que Dios sólo te sorprenderá si decides inclinarte por un camino específico, te tengo una noticia: Dios te puede sorprender en el momento que menos lo esperas. Porque Dios es un Señor que conquista de repente.

Juana siempre pensó que el Señor la quería para algo más en la vida, trataba de descubrir en todo momento su voluntad divina. Solía decir: “Dios me quiere para él. Me reserva para una obra desconocida, para una obra que aún no está fundada” (L´Osservatore, 2009). Pero por casualidades de la vida, o por Voluntad Divina, como nos encanta afirmar, terminó como ayudante de enfermería. Y en este servicio a Dios en los hermanos enfermos, “ingresó en la Tercera Orden del Corazón de la Madre Admirable (eudista), donde descubrió el cristianismo del Corazón” (L´Osservatore, 2009). ¡Cuánto nos enseña esta santa! ¡Las acciones cotidianas son oportunidades para descubrir a Dios! Con razón san Juan Eudes asegura que debemos consagrar a Dios todas nuestras acciones (cf. San Juan Eudes, 1905).

Fue tanto el impacto que le produjo en su vida el contraste entre ser ayudante de enfermería y descubrir el cristianismo del corazón que llegó a afirmar: “No tener más que una vida, un corazón, un alma, una voluntad con Jesús” (L´Osservatore, 2009). Pero esta experiencia de Dios y a la vez el servicio generoso en la Tercera Orden eudista, le permitió conjugar dos facetas claves en la santidad cristiana: “una vida activa y contemplativa centrada en Jesús”. No olvidemos entonces: el Señor nos quiere santos cotidianos, santos comprometidos. La santidad no está reservada para aquellos que se alejan del mundo y dejan de sentir con el mundo. La santidad es una puerta abierta para usted, para mí y para todo aquel que simplemente quiera serlo. ¿Quieres ser santo? Descubre y sirve a Dios en los hermanos, como lo hizo Juana. En efecto, esta santa, por motivos de salud tuvo que dejar el hospital donde se encontraba y fue acogida por una señora a quien le sirvió durante más de 12 años.

Santa Juana Jugan nos permite descubrir que el cristianismo es una constante configuración con Cristo desde la cotidianidad de nuestras vidas. Así como ella descubre en su quehacer de enfermera el cristianismo del corazón, démonos la posibilidad de caminar con Dios en nuestras acciones cotidianas.

En la próxima entrega descubriremos: La mujer que se hizo mendiga para los pobres.

Bibliografía

L´OSSERVATORE ROMANO (2009). María de la Cruz (Juana) Jugan (1792-1879). Roma: Edición semanal en lengua española. Disponible en http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/2009/ns_lit_doc_20091011_jugan_sp.html

SAN JUAN EUDES (1905). Oeuvres Complètes du Vénérable Jean Eudes Tome I, Le Royaume de Jésus. Vannes : Imprimerie Lafolye Frères.