En plena tormenta revolucionaria francesa, nació en un pueblo de Bretaña llamado Cancale, una mujer que se convertiría con el pasar del tiempo en una gran santa, no solo de la familia eudista, sino de toda la Iglesia. Estamos hablando de Juana Jugan. Una campesina que, como muchos “santos de la puerta de al lado” (Francisco, 2018, No. 6), reflejó la presencia de Dios en “la clase media de la santidad” (cf. Juan Pablo II, 2001, No. 30) y fue canonizada por el papa Juan Pablo II el 03 de octubre de 1982.

Juana era hija de un pescador, labor que ejercían muchos hombres de la región, a quien arrebató el mar cuando Juana tenía apenas cuatro años de edad. Su madre, viuda y con cuatro hijos a cargo, emprendió su lucha diaria para poder formar a sus hijos y darles un buen vivir. Definitivamente la mamá de Juana ilumina y fortalece la labor de tantas mujeres en el mundo que tienen que luchar con los poderes en muchos casos patriarcales para poder sacar adelante a sus hijos y poderles brindar lo mejor, labor que hacen con profundo amor. Además, esta madre había tenido que soportar la pérdida de cuatro hijos más, quienes fallecieron cuando tenían pocos años.

Pero todo este contexto no fue un pretexto para Juana. La futura santa de Cancale no se dio por vencida ante la primera dificultad y, de la mano del testimonio de su mamá, “heredó una fe viva y profunda, un carácter firme, una fuerza del alma que ninguna dificultad podía hacer titubear” (L´Osservatore Romano, 2009). Debido a la citada tormenta revolucionaria, Juana no pudo adelantar ningún estudio en las escuelas, sino que tuvo que conformarse con que unas mujeres llamadas las terciarias eudistas y que se habían extendido por el lugar, pudieran al menos enseñarle catecismo. ¡Qué gran enseñanza! Hoy por hoy muchas personas creen que, si sus hijos no estudian en lugares de educación formal o en lugares de prestigio, no pueden aportar nada a la sociedad. Juana nos enseña que el dinero no es el único que puede hacer progresar a las personas, sino una convicción más profunda e integral de pasar por el mundo haciendo el bien.

Una práctica cotidiana, que tal vez Juana aprendió muy bien a estas terciarias eudistas fue el rezo del santo Rosario mientras hacía sus quehaceres cotidianos. San Juan Eudes, el inspirador de estas mujeres ya había dicho en el siglo XVII: “la tercera forma de orar es realizar cristianamente tus acciones, aún las insignificantes” (O.C. I, 196). En efecto, Juana “siendo aún niña, rezaba el rosario mientras guardaba el ganado en los altos acantilados que dominan la bahía de Cancale…y, de vuelta a su casa, ayudaba a su madre en las tareas domésticas” (L´Osservatore, 2009).

En esta primera parte de la vida de santa Juan Jugan podemos denotar su humanidad. Es muy importante descubrir que los santos nos ayudan a formar a Cristo en la cotidianidad de nuestras vidas. En estos días, cuando contemplamos a todos los santos, permitámonos una nueva manera de relacionarnos con sus vidas, de tal manera que podamos meditar y llevar a la convicción que la santidad es accesible para todos.

En la próxima entrega descubrimos como esta santa descubrió el cristianismo del corazón en la enfermería.

Bibliografía

FRANCISCO (2018). Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Roma: Libreria Editrice Vaticana. Disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Los_santos_de_la_puerta_de_al_lado

L´OSSERVATORE ROMANO (2009). María de la Cruz (Juana) Jugan (1792-1879). Roma: Edición semanal en lengua española. Disponible en http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/2009/ns_lit_doc_20091011_jugan_sp.html

SAN JUAN EUDES (1905). Oeuvres Complètes du Vénérable Jean Eudes Tome I, Le Royaume de Jésus. Vannes : Imprimerie Lafolye Frères.

SAN JUAN PABLO II (2001). Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte Al concluir el gran Jubileo del año 2000. Roma: Libreria Editrice Vaticana. Disponible en http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_letters/2001/documents/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html