Durante el tiempo posterior a la Pascua, muchas personas llenaban las calles de Jerusalén, así hoy multitudes de personas caminan por las calles de Bogotá y de otras ciudades de Colombia bajo un ambiente de tensión e incertidumbre. Pero para la Iglesia del Señor esto es una señal, la señal del tiempo nuevo de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo.

En la lectura del libro de Hechos de los Apóstoles capítulo 2 versos 2 al 04, el padre Javier Riveros, sacerdote eudista y director de la Emisora Minuto de Dios Bogotá y Medellín, nos enseña tres aspectos que se dan durante el Derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia.

 Los hijos de Dios estamos recogidos en nuestros hogares tal como estaban los Apóstoles, la Virgen María y un grupo de seguidores de Jesús en el aposento alto. Sigamos su ejemplo de oración constante, oremos en nuestro privado esperando la manifestación pública del Espíritu Santo sobre nuestra nación, nuestra sociedad y nuestras familias. El padre Riveros nos enseña el primer aspecto, el aspecto de Todos.  “El Espíritu Santo es para todos”, pues Su venida da cumplimiento a aquella promesa del Señor al afirmar: … y derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne. (Joel 2;28). “El Señor viene a soplar su Viento Huracano sobre toda la sociedad colombiana, haciendo temblar los cimientos de esta casa que es Colombia, Él la llena hoy del Espíritu Santo” afirma el @PadreRiveros.

“Pentecostés es totalidad. La Presencia del Espíritu Santo es completa y permanente, Él cambia nuestra condición actual a un estado y estilo de vida renovado, nos lleva a vivir a la manera de Cristo. Este es el modo Pentecostés” Este es el segundo aspecto: Quedaron. Preparemos nuestros corazones porque la obra que el Espíritu Santo quiere hacer en nosotros será para bendición y salvación de Colombia y para Gloria del Padre.

En cuanto al tercer aspecto: llenos del Espíritu Santo. “La llenura del Espíritu Santo es la plenitud de la Gracia de Dios. Esa es la realidad de Pentecostés” afirma el sacerdote eudista. Cuando nada de este mundo nos llena, el Espíritu Santo llega, nos envuelve en su Presencia y nos da sus Carismas, haciendo que nuestra vida tenga propósito, nos lleva a vivir una vida nueva en la plenitud de su Gracia. “¿cómo reconocemos que somos discípulos de Cristo? cuando andamos llenos del Espíritu Santo; es una condición que no pasa desapercibida, que atrae la atención del mundo”

Hoy pedimos para Colombia un Nuevo Pentecostés. Como hijos de Dios echamos fuera por el poder de la Sangre de Cristo a maligno y sus obras de maldad. “Nuestra oración constante es por una Colombia sin violencia, sin pobreza, con equidad, una Colombia donde todos seamos llenos del Espíritu de Dios y podamos vivir en paz llenos del gozo de la Salvación”

Señor, que tu Viento Recio aleje de Colombia toda sombra de maldad que quiere posarse sobre ella y declaramos que nuestra nación es renovada por la acción purificadora de la Sangre de Cristo. De tu Mano se levanta una nueva nación que proclama Tu Nombre. Amén”