Hoy la lectura de Hechos de los Apóstoles nos muestra el accionar de Dios, a través de 3 personajes, Pablo, Silas y un carcelero. Los dos primeros confiados en Dios y el segundo convertido luego de ver la acción de Dios.

Pablo y Silas estaban en la cárcel y habían sido apaleados, pero ellos sin importar su circunstancia estaban cantando y adorando a Dios, cuando de repente una sacudida que estremeció los cimientos de la cárcel los libero de las cadenas y les abrió las puertas de la misma. El primer acto extraordinario de Dios y el primer mensaje para nosotros.  La Palabra de Dios nos motiva a vivir cantando y alabando a Dios, sin importar la circunstancia, dando gracias y confiando en Él, esperando en Él, y aunque estemos heridos, golpeados, encerrados, siempre estemos bendiciendo a Dios.

Si confiamos en Dios veremos al igual que Pablo y Silas nuestra liberación, ser liberados de cadenas y  males, el Señor nos devolverá la alegría, la libertad y la vida en abundancia. El amor y el abrazo fraterno volverán en su momento, ahora nos corresponde orar, alabar a Dios aunque estemos en las más duras dificultades.

El tercer personaje es el carcelero, que al despertar y ver las puertas de la cárcel abiertas, pensó en quitarse la vida porque ellos eran su responsabilidad y tendría que pagar con su propia vida la fuga de los presos, pero ellos aún estaban allí y Pablo le dice “No te hagas ningún daño; aquí estamos todos” y el carcelero reconoce indirectamente la presencia de Dios en este lugar, y poniéndose a los pies de estos hombres pregunta:  “¿Qué debo hacer para salvarme?” a lo que Pablo le responde: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia”.

Y esa es la promesa de Dios para nosotros, si creemos en Dios, Él nos hará salvos, y nuestra familia también, aprovechemos este momento en que se ha privilegiado el tiempo en familia, tenemos la oportunidad de mostrar a Jesús a nuestro hogar, fortalecer la experiencia del amor del Salvador, ese amor que consuela, perdona, sana y libera a todo el que cree.

Tenemos la última de las promesas de Jesús, a través del Evangelio la anunciación de la venida del Espírtitu Santo. Ese Paráclito que es el Espíritu de Dios, que viene a sanar el mundo. Preparémonos  para un maravilloso Pentecostés,  que la humanidad entera, no solamente a nivel de la Iglesia si no el mundo entero vivirá. Este mundo herido ha vivido una gran Cuaresma y una gran Pascua y también vivirá un gran Pentecostés, estamos invitados como humanidad a  prepararnos  y disponer el corazón para una nueva efusión del Espíritu Santo, que sanará nuestras heridas, nuestras familias, que sanará nuestras naciones.

Desde la emisora vamos a comenzar  una novena de preparación a la venida del Espíritu Santo desde este jueves 21. Y el domingo 31 de mayo viviremos ese Pentecostés radial y virtualmente, así que preparate con gozo y esperanza para la venida del Paráclito.