El pasado miércoles 10 de marzo, el Papa Francisco nombró a monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, nuevo miembro de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), órgano de la Iglesia Romana.

Estoy dispuesto a servir a Dios y, a través de Él, al pueblo
Al ser interrogado sobre su designación a este cargo, el arzobispo de Bogotá recordó el capítulo de San Juan cuando Jesús le pregunta tres veces a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Al respecto dijo que este pasaje bíblico “lo que le está diciendo el Señor a la Iglesia y lo que me está diciendo a mí particularmente es que, si lo amo, debo estar dispuesto a servirle a él y al pueblo de Dios, porque servirle al pueblo de Dios es servirle al mismo Cristo que camina en la historia”.

Es necesario ver la Iglesia de manera universal
El prelado asintió que una forma de aportar a este dicasterio es ver la Iglesia de manera universal, una sola. Dijo además que todos, pero de manera particular los llamados al episcopado, deben cumplir la tarea de ver la Iglesia “no solo desde su porción de Iglesia particular, sino la Iglesia del país, la Iglesia del continente, la Iglesia católica en todos los cinco continentes para amarla, reconocer sus virtudes y poder acompañarla”.

Aporte de la Iglesia colombiana a este dicasterio
Resaltó que cada Iglesia particular del continente ha vivido su propia experiencia y ha dejado marcado un camino con unas condiciones especiales. Para el caso de Colombia el prelado expuso que la Iglesia colombiana tiene algo que ofrecer, porque lo ha aprendido en medio del sufrimiento y es el camino del diálogo y la reconciliación para encontrar la paz.

Monseñor Rueda Aparicio se refirió a la violencia que durante décadas ha golpeado al país, y recalcó que la Iglesia ha estado presente con los párrocos, religiosas, religiosos y laicos, “siempre presentes sirviendo, acompañando y sanando heridas, tratando de pronunciar una palabra de reconciliación para unir a víctimas y victimarios”, comunicó.

Favorecer la ‘sinodalidad’ para la Asamblea Eclesial
Finalmente, al ser consultado sobre cómo se podría favorecer la sinodalidad desde la Pontificia Comisión para América Latina, en vísperas de celebrarse el aniversario de la V Conferencia General del Episcopado en Aparecida, el prelado observó que la “propuesta que nos ha hecho el Papa de celebrar una Asamblea Eclesial, del 21 al 28 de noviembre en Roma, nos va a dar la oportunidad de celebrar en sinodalidad como pueblo de Dios, para agradecer todo lo que hemos caminado y para asumir los desafíos en un futuro cercano y a largo plazo”.

Nuevos miembros para la Pontificia Comisión para América Latina (CAL)
El Santo Padre designó para este dicasterio a los siguientes prelados: Cardenal Orani João Tempesta, arzobispo de São Sebastião do Rio de Janeiro (Brasil);  Cardenal Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid (España); Mons. Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey (México); y, Mons. Nelson Jesús Pérez, arzobispo de Filadelfia (Estados Unidos).

Funciones de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL)
Este dicasterio de la Curia Romana nació en 1958 bajo el pontificado del Papa Pío XII. Su función es la de “aconsejar y ayudar a las Iglesias particulares en América Latina” y “estudiar las cuestiones que se refieren a la vida y el progreso de dichas Iglesias, especialmente estando a disposición, tanto de los dicasterios de la Curia interesados por razón de su competencia, como de las mismas Iglesias para resolver dichas cuestiones”, como lo señala la constitución apostólica Pastor Bonus del Papa San Juan Pablo II.

Es tarea de la CAL colaborar en coordinación con las instituciones que, de una u otra forma sirven en América Latina, como el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y su secretariado general, con las conferencias episcopales nacionales y otras instituciones de ayuda en América Latina y con la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), y con las instituciones católicas internacionales y otras asociaciones y movimientos que sirven en el continente.

Cortesía: Página de la Conferencia Episcopal de Colombia.