Rodrigo Valderrama es un colombiano de familia creyente, quien, hace poco fue tratado por coronavirus en Estados Unidos a través de un innovador método, y cuyo caso ha despertado el interés de los médicos, pues a pesar de haber practicado deporte toda su vida y no ser un fumador, sufrió daños severos en su organismo por dicho virus, “estuve cinco semanas en coma inducido, me fallaron los riñones, el hígado y los pulmones. El único órgano que no me falló fue el corazón y fue por el COVID-19”, aseguró Valderrama, quien es consciente que se contagió en una cena con unos amigos que tenían el virus.

El Covid-19 es un virus altamente contagioso que se ha propagado por todo el mundo a tal punto de convertirse en una pandemia, son muchos los estudios, pero pocos los conocimientos a fondo sobre este virus que, a la fecha, lleva consigo más de 300.000 muertos a nivel global; últimamente se ha buscado tratar a los nuevos pacientes con “plasma convaleciente”, proveniente de pacientes recuperados, cuyo sistema inmune ha presentado defensas frente al microscópico enemigo, aun así, esta técnica es nueva y uno de sus recientes recuperados fue Valderrama.

El método es tan nuevo que el joven colombiano hizo parte del grupo de inicialización del método, “Yo soy el primer caso de Estados Unidos que trataron con el plasma y el médico me dijo que han tratado 28 pacientes, de los cuales 11 estamos en el hospital”, aseguró el joven, quien se encontraba en grave estado de salud y cuya vida pendía de un hilo, también dijo que apenas pasen los 14 días necesarios para poder empezar a donar lo hará, pues así más pacientes podrán recuperarse.

Pero lo sorprendente no es sólo el hecho de que después de esta difícil situación el joven se recuperara, lo que más llama la atención es lo que dijo cuando despertó, pues para sorpresa de su familia y el equipo de salud apenas se despertó del coma inducido casi un mes y medio después de ser internado, dijo que se soñó con el padre Rafael García Herreros, conocido por su labor como fundador del Minuto de Dios y quien le dijo en su sueño que rezara el salmo 30, cuyo fragmento de sanación dice así: “Señor, mi Dios, te pedí ayuda, y me sanaste; tú, Señor, me salvaste de la muerte; me diste vida, me libraste de morir”.

Valderrama aseguró que no conocía dicho salmo, pero ahora lo reza a diario con su madre Elizabeth Alfonso, quien aclama que este es un claro milagro de la obra de Dios y quien, aunque se sentía impotente, estuvo siempre aferrada en oración por el bienestar de su hijo.