La Pontificia Academia para la Vida, publicó el documento “Humana communitas en la era de la pandemia” del COVID-19 con “consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la vida”, texto en el que el vaticano nos exhorta a tener “una actitud de esperanza, más allá del efecto paralizante” y advierte que “todos estamos llamados a hacer nuestra parte”.

El documento señala que existe una resignación global que “sufre pasivamente los acontecimientos” y también una nostalgia de un “retorno al pasado, sólo anhelando lo que había antes”, para lo cual han hecho un llamado para hacer un proyecto de vida en el que todos estemos incluidos y traiga un mejor futuro para la humanidad; resaltando también un error cometido pues, “no hemos prestado suficiente atención, especialmente a nivel mundial, a la interdependencia humana y a la vulnerabilidad común” puesto que aunque «el virus no reconoce fronteras, los países han sellado sus fronteras”, dejando así a cada país a su suerte.

El texto también señala que este no es un problema global cualquiera, pues a diferencia de otros desastres “la pandemia no afecta a todos los países al mismo tiempo” y está “aumentando las desigualdades e injusticias ya existentes”, pues para nadie es un secreto que muchos países carecen de los recursos y servicios para hacer frente adecuadamente al Covid 19 y “dependen de la asistencia de la comunidad internacional”

El texto apunta a aprender de nuestros errores del pasado y mejorarlos, pues según afirma “aprender una lección es volverse humilde; significa cambiar, buscando recursos de significado hasta ahora desaprovechados, tal vez repudiados. Aprender una lección es volverse consciente, una vez más, de la bondad de la vida que se nos ofrece, liberando una energía que va más allá de la inevitable experiencia de la pérdida, que debe ser elaborada e integrada en el significado de nuestra existencia” y también hace un llamado a la empatía por el otro, sugiriendo una vacuna que sea “accesible” para todas las personas del mundo.