En muchas ocasiones, hemos escuchado la frase de “Dios me envío esto… (normalmente cosas malas)” y hoy en específico con el coronavirus, se buscan culpables, aun sabiendo que son acciones del ser humano tendemos a culpar a Dios. La Palabra del Señor y la reflexión del Padre Javier nos dejan claro esto:

Eclesiástico 15, 11-20

Dios nos dio la libertad:

Dios nos dio libre albedrío y nosotros podemos tomar las decisiones libremente, y el resultado de estas será reflejado en nuestra vida, el hombre decide vivir en el odio o en el amor; en la maldad o en la bondad. Por tanto no podemos decir “Dios es quien me hace pecar” porque Él no hace lo que detesta. Dios está cuidando que el hombre no caiga en el pecado, en el mal. No nos podemos dejar engañar por la tentación, está es una trampa, una mentira que daña al ser humano y que lo conduce incluso hacia su propia muerte y destrucción.

Hoy debemos entender que Dios no envía el mal, cuántas veces nosotros hemos pensado: Dios me envió esta enfermedad, Dios me dio esta desgracia o este infortunio. Que hoy nos quede muy claro a la luz de la Palabra del Señor: Dios no envía males, Él nos creó a su imagen y semejanza para la vida y no para la muerte, por amor y para el amor no para el desamor, Dios creó al ser humano para su felicidad y plenitud.

La libertad del hombre:

Somos creación y criaturas de Dios y Él nos ha dado libertad de tomar decisiones. Entonces podemos elegir entre cumplir lo que manda el Señor o no, podemos ser fieles a Él y hacer la voluntad de Dios o no, aun sabiendo que si seguimos su plan perfecto, seremos seres humanos que vamos a experimentar bendiciones en nuestra vida, y toda clase de bienes en nuestro camino.

El hombre delante tiene todas las posibilidades “delante de ti tienes fuego y agua” Escoge lo que tú quieras, fuego para quemarte o agua para saciar tu sed. “Delante de ti está la vida y la muerte y cada uno recibirá lo que elija” La Palabra no dice lo que Dios le imponga, tampoco dice lo que el diablo le imponga, el hombre escoge que recibe, y tú ¿qué estás eligiendo? ¿qué has elegido hasta el día de hoy vida o muerte?

La Sabiduría de Dios:

Es todo lo que necesitamos para vivir en esta tierra, en la sabiduría de Dios está la vida, la paz, la salud, la prosperidad, el triunfo y el éxito. Requerimos sabiduría para elegir bien, para tomar buenas decisiones, y vivir de la mejor manera posible. Miremos con discernimiento nuestra vida, muchos de los males que estamos viviendo hoy en día o que hemos vivido no son enviados por Dios son construcciones nuestras, son el resultado de nuestras decisiones y acciones.

Dios te creo a ti y te dio la libertad de tomar decisiones, pero eso si actúa con sabiduría, discernimiento y responsabilidad porque eso va a determinar tu vida. Escoge siempre la vida, el bien, rechaza siempre la muerte, escoge la bendición actuando con sabiduría.

“La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza” Catecismo de la Iglesia Católica numeral 1731