El Obispo anterior de la ciudad de Valledupar, Monseñor José Agustín Valbuena fue el gestor de la iniciativa de un templo que pudiera albergar a muchas más personas dado que la anterior catedral no permitía grandes concentraciones de personas, máximo 350 personas podían allí congregarse.

Las grandes celebraciones llamaban siempre un aproximado de entre 3 mil y 8 mil personas, por lo que la necesidad y el sueño se volvió una realidad, gracias a una obra en conjunto de las autoridades eclesiásticas, el clero y el pueblo de Valledupar.


La arquitectura se divorció del estilo clásico de los conocidos templos católicos del país, muy de los años 1500 y 1600, al contrario prefirieron apostar por una arquitectura moderna; no existen columnas al interior de la estructura, el altar está situado más hacia el centro como señal de Jesucristo, centro de nuestra vida, la fachada posee también un diseño y una teología especial, la torre principal indica el misterio pascual del Señor y las 7 torres restantes hacen referencia a los 7 sacramentos de la Iglesia. Tres torres más están ubicadas en el lado posterior del edificio, como símbolo de la Santísima Trinidad, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo además de los coloridos vitrales.

La capacidad de la nueva Catedral “Ecce Homo” es de 4mil personas sentadas y aproximadamente mil más de pie en un área de 3 mil metros cuadrados.

El pasado sábado fue consagrado el altar de la catedral, en una eucaristía presidida por Monseñor Óscar José Vélez, actual Obispo de Valledupar, en medio de un mar de alrededor de 7mil personas, en el cual fu entronizado el Ecce Homo (del Latín “He aquí el hombre”Jn 19, 5), Patrono de la Diócesis; además fue leído el mandato pontificio del Papa Francisco donde es elevado dicho templo a catedral.