El amado médico venezolano José Gregorio Hernández ha sido reconocido por el Papa Francisco en nombre del Vaticano como beato, la Santa Sede ha reconocido el milagro concedido por intercesión del venerable Doctor José Gregorio Hernández, científico de profunda vocación religiosa, reconocido por su solidaridad con los más necesitados y servicio a los pobres, esto ha ocurrido en horas de la mañana, cuando Francisco autorizó los decretos que darán a la Iglesia cuatro beatos que representan el continente americano y a Europa

El pasado 27 de abril, la comisión teológica de la Congregación para la Causa de los Santos aprobó el milagro de “El Venerable” por la sanación de la niña Yaxuri Solórzano, en 2017, Solórzano Ortega fue impactada por una bala en el cerebro, tenía 13 años y no pudo ser intervenida, sino hasta 48 horas después del accidente, dicha espera le hizo perder masa encefálica, lo que llevo a los doctores a determinar que no iba a sobrevivir, aún así un milagro la curó.

Jose Gregorio nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo y murió en Caracas el 29 de junio de 1919 tras ser arrollado por un vehículo. Es recordado en la ciencia y en la medicina por los latinoamericanos, pues dedicó su vida para ejercer como médico, sin buscar ganar dinero, sino entregándose al servicio comunitario; después de muerto varias personas le atribuyen milagros de sanación.

El Cardenal Baltazar Porras, quien es el arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas dijo que la buena noticia es recibida “con inmensa alegría en medio de esta pandemia” y aseguró también que han recibido la noticia “como una gracia de lo alto que nos anima a seguir en oración para implorar que nuestro venerable médico sea elevado a los altares, y a continuar pidiendo por su intercesión la superación de situaciones adversas en la salud física y espiritual como la petición para que pronto cese la pandemia que azota al mundo entero”.

El pueblo venezolano es quien más alegremente ha recibido la noticia, pues es para muchos un santo de devoción que llevaba ya varias décadas esperando su beatificación; para finalizar el Cardenal aseguró que “aún falta la Plenaria de Cardenales y Obispos y la aprobación del Papa Francisco” pero se mostró optimista e a “continuar en oración sincera y esperanzados para que su fama de santidad e intercesión proclamada en el corazón del pueblo venezolano se extienda por el mundo entero como ejemplo heroico de entrega a Dios y al prójimo”.