Hoy se celebra la fiesta de Santo Tomás Apóstol, y con esta se nos hace la invitación a renovar la fe en Jesucristo, esa fe que trae vida abundancia. Tomás, fue uno de los 12 escogidos, que tuvo una relación cercana de discípulo con el Señor, y también vivió la crisis de la fe pasando por la cruz y la muerte de Jesús. Luego Él resucito y se mostró en varias ocasiones, y Tomás no estuvo presente y al ser informado de esto no creyó, a los ocho días, Jesús vuelve a aparecer y le habla directamente a Tomás, en este encuentro el apóstol vuelve a la fe, una fe en crecimiento.


De la incredulidad pasa a la fe más grande, al decirle a Jesús “Señor mío y Dios mío”. Pidamos a Dios que por este testimonio, hoy nos regale la fe, y el crecimiento en este don. Nosotros al igual que Tomás, tenemos altibajos en la fe, incluso noches oscuras, hasta el momento actual que vivimos nos puede hacer dudar , sin embargo, hoy Jesús nos muestra que justamente en estos momentos es cuando Dios se revela más, cuando más se manifiesta y más nos acompaña, aun cuando la situación no nos permita verlo.


Esto es la fe, poder ver más allá de lo que nuestros ojos ven, de lo que podemos vivir. Sin sentirlo, sin verlo, sin entender lo que está pasando, debemos creer en este Dios que no abandona, que cambia la tristeza, la muerte y la convierte en alegría, en vida.
Él está obrando en tu vida, en tu corazón, e historia, en este momento más Dios nos sostiene y es cuando más podemos confiar y abandonar en Él, nuestras cargas y dificultades. Que hoy nosotros también podemos hacer ese avance de Tomás en la fe y decir “señor mío y Dios mío” hoy acoge y abraza a Dios.