Pues tan pronto como oí tu saludo, la criatura saltó de alegría en mi vientre

Lc 1, 44

Celebramos por estos días la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Pensar los temas referentes a la mariología, o al menos desde un acercamiento a lo que la tradición nos ha enseñado sobre la madre de Jesús, nos genera siempre preguntas e inquietudes sobre el cómo debería ser la apropiación de la persona de maría en nuestras vidas y en nuestra espiritualidad.

Este versículo (Lc 1,44) me llama poderosamente la atención, en tanto que dentro de las contadas escenas de la Biblia donde aparece María, en este texto en particular en el contexto de la visita a su prima Isabel,  el autor sagrado nos deja entrever un matiz supremamente interesante: María , al hablar, causa alegría; encontrarse con la madre de Jesús, causa gozo inmediato.

La anterior aseveración, a mi parecer, combate de tajo algunas tendencias o movimientos que hacen todo lo contrario y es poner en labios de María, palabras de miedo o terror, a través de profecías o mensajes que la Iglesia en su sabiduría y magisterio no considera depósito de la fe tal y como lo dice el catecismo de la Iglesia en su numeral 66 y 67, para entender que María cumple una tarea fundamental en la historia de salvación y en ningún caso, se expresa para generar miedo en los creyentes,  en los devotos.

«La visión perfecta de Dios» Somos mujeres amadas por Dios, que decidimos superar muchas barreras, que cada día nos reinventamos y nos empoderamos. Somos la visión perfecta de Dios, somos mujeres 2020.
Mujeres que se ven a sí mismas como Dios las ve.

Si nos fuéramos al contexto bíblico, que el autor sagrado permita que no solo María, sino otras tantas mujeres en tanto leer sus intervenciones en clave de Jesús, permite desentrañar una verdad y es que toda relación entre Jesús y la mujer es una relación de recuperación de la dignidad, y eso puede deducirse sobre todo en María, en donde aún en las dificultades culturales con el relacionamiento entre hombre y mujer, presentar una mujer con semejante relevancia e importancia , expone que la voz de una mujer (la madre) la voz de otras tantas mujeres , es válida, es necesaria, es importante en la palabra de Dios.

La asunción de María, puede comprenderse sin temor a ser herético, a la recuperación de la dignidad, representando a tantas mujeres que han sido silenciadas, calladas, oprimidas. Que maría haya sido  llevada por Dios y sus ángeles a los cielos, como dirá la tradición de la Fe, puede significar que con ella, todas las realidades de encadenamiento  que ha vivido la mujer históricamente, han sido redimidas y elevadas hacia Dios, para demostrar que la mujer ha sido levantada de sus situaciones más dolorosas junto con María y ha encontrado consuelo en su creador.

Que la mujer sea levantada, elevada, dignificada; que la mujer tenga toda la probabilidad de descubrir cuál es la dignidad y la visión perfecta que Dios tiene para ella,  un ejemplo para compartir esa idea, será el encuentro de mujeres que organiza el Minuto de Dios para el próximo Domingo 20 de Septiembre (informes en www.tiendaminutodedios.com)  dónde todas las asistentes, tendrán la posibilidad de descubrir qué quiere Dios de ellas y cómo lo va a realizar, así como con María, que fue escogida e insertada en un proyecto, el proyecto de salvación. Que el corazón de la mujer de hoy, lata al ritmo del corazón de María, enfrentando al mundo, con sus retos y dilemas, pero a su vez con el amor y la entrega, que solo proviene de Dios.