Hoy la Palabra de Dios nos invita a la acción, a voltear la mirada al prójimo, desde la primera lectura y también en el Evangelio se nos invita a mirar nuestro entorno y actuar, servir, ayudar, esa será la forma de ser medidos, cuando llegue el momento.

Levítico 19, 1-2. 11-18

EL Señor habló a Moisés:

«Di a la comunidad de los hijos de Israel: «Sean santos, porque yo, el Señor, su Dios, soy santo.

No robarán ni defraudarán ni se engañarán unos a otros.

No jurarán en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.

No darán sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar el rico. Juzga con justicia a tu prójimo.

No andarás difamando a tu gente, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano, pero reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Yo soy el Señor”

Hoy el Padre Javier nos muestra la importancia la acción:

  • La única manera de tener vida realmente es a través del amor, sobre todo el amor al prójimo; al final de nuestras vidas seremos examinados en el amor, ¿Amaste o no amaste? ¿Qué tanto amaste?; no debemos olvidar lo más importante, el amor.
  • Más allá de los discursos lindos debemos mostrar la Palabra de Dios a través de verdaderos hechos de amor y caridad con el prójimo.
  • La Vida en Cristo no es de palabrerías, es de actos de amor misericordioso y acciones reales de amor con los demás, no es algo de saber o decir, es cuánto Dios vive y se ve en nuestro corazón.
  • Nuestro amor debe ser por todas las personas, desde el obrero hasta el gerente y desde el rico hasta el pobre, estos actos de amor no tienen excepciones y son los que demuestran la verdadera santidad.
  • Seamos santos como nuestro Señor Jesucristo es santo.
  • Al invocar el nombre de Dios siempre debemos hacerle con todo el respeto, reverencia y coherencia que merece.
  •  La Palabra hoy nos invita a dar lo que corresponde a cada persona, obrar en justicia y rectitud, sin difamar, calumniar ni odiar.
  • La santidad también se muestra en la corrección, está debe ser con amor, procurando siempre el bien del otro, y libres de tanto odio

Hoy estamos invitados a esforzarnos cada día más, pedir a Dios que nos ilumine diariamente, debemos aprovechar el tiempo y día tras día dar lo mejor de cada uno para ser la visión perfecta que Dios tiene sobre nosotros.