Como es costumbre desde 1974, el Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 05 de junio, este año no podía faltar y aunque no se pueda realizar presencialmente por los riesgos que implicaría con el Covid-19 rondando por el mundo, se lleva a cabo desde todas partes del mundo, por medio de iniciativas virtuales.

Este año, la sede principal de dicha reunión estaba programada para realizarse en Bogotá, Colombia. Por lo cual el Papa Francisco escribió al Presidente de Colombia, Iván Duque, con motivo de dicha Jornada Mundial del medio ambiente, que se celebra este viernes 5 de junio en la capital colombiana de forma virtual, ante la imposibilidad de celebrar el evento presencialmente.

El sumo pontífice ha hecho especial énfasis en “la protección del medio ambiente y el respeto a la biodiversidad del planeta”, pues aseguró que “son temas que nos conciernen a todos”, también expresó en la carta enviada al dirigente de la nación que “no podemos pretender estar sanos en un mundo que está enfermo” pues «las heridas provocadas a nuestra madre tierra son heridas que sangran también en nosotros”.

Francisco ha mostrado su preocupación por los daños ocasionados al mundo a través de la contaminación y ha dicho que “el cuidado de los ecosistemas necesita una mirada de futuro, que no se quede sólo en lo inmediato, buscando una ganancia rápida y fácil” pues como sociedad debemos tener “una mirada que esté cargada de vida y que busque la preservación en beneficio de todos”. El Papa ha hecho un llamado a todos los actores de la sociedad pues “nuestra actitud ante el presente del planeta debería comprometernos y hacernos testigos de la gravedad de la situación”, expresó, asegurando también que «no podemos permanecer mudos ante el clamor cuando comprobamos los altísimos costos de la destrucción y explotación del ecosistema”.

Finalmente recalcó el llamado a todas las personas, asegurando que “no es tiempo de seguir mirando hacia otro lado indiferentes ante los signos de un planeta que se ve saqueado y violentado, por la avidez de ganancia y en el nombre, muchas veces, del progreso”, dejando claro que la única manera de salvar el planeta es por medio de nuestro cambio, pues “está en nosotros la posibilidad de invertir la marcha y apostar por un mundo mejor, más saludable, para dejarlo en herencia a las generaciones futuras. Todo depende de nosotros; si de verdad lo deseamos”.