Dios nos da muestra de su más grande regalo a través de los hijos; quienes han sido padres disfrutan de la alegría del amor de Dios a través de su gracia, se llenan de su amor y lo experimentan de una manera única a través del milagro de la vida.

La trágica noticia de la muerte de Juan Sebastián, el bebé caucano que no pudo nacer debido a la fatal decisión de su madre de ponerle fin a su vida sigue tocando nuestros corazones y nuestra alma. Pero su muerte no fue en vano ya que gracias a él, las personas que antes apoyaban el aborto en ciertos tipos de casos están abriendo los ojos y viendo de primera mano el horror real detrás de este genocidio que lleva encima miles de muertos.

Nosotros los hijos de Dios tenemos esperanza por medio de la oración que puede salvar nuestras vidas, así lo dejó claro el Padre Javier Riveros a través de nuestra reflexión sobre la palabra de Dios en Este es El Día

1 Samuel 1

Mira mi aflicción y regálame un hijo,¡ Yo te lo dedicaré a tu servicio !”, fueron las palabras de Ana, la madre del profeta Samuel, mostrando su deseo de ser madre y superando la infertilidad por medio de la obra de Dios.

Una mujer que anhelaba con la bendición de tener un hijo lo logró a través de la oración y el deseo de ser madre, nos demuestra la gracia de la concepción y lo que conlleva el peso de ser madre.

Surge entonces una gran epifanía sagrada: “acabar con la vida de los hijos es acabar con la bendición de Dios”, como ya vimos en la palabra de ayer, solo Dios tiene potestad sobre la vida y la muerte, teniendo en cuenta esto, el hecho de darle fin a una vida es grave pero darle fin a la vida antes del nacimiento y siendo esta vida parte de su misma esencia es mucho más grave.

Es nuestro deber como seguidores de Dios y su palabra, ser luz en este mundo de tinieblas, poder orientar y ayudar aquellas personas que están confundidas, estar siempre a favor de la vida ante  cualquier otra cosa. “los hijos que nos nacen son grandes bendiciones del señor, los hijos que nacen en la juventud son como flechas en las manos de un guerrero”.(Salmos 127:3-5)

Estamos en la obligación de orientar a aquellas  mujeres que están en sufrimiento y piensan tomar la decisión de abortar, mostrarles que la salida real está en mostrar su aflicción a Dios y ofrecerle a su hijo como servidor de su vida, para poder atravesar cualquier tipo de dificultad.

#EsteEsElDia para orar