La Palabra de Dios nos llama inicialmente a través del profeta Oseas a la conversión, y en el Evangelio Jesús nos enseña cómo debe ser un discípulo de Él y las herramientas que debe tener en su tarea evangelizadora, en tiempos de dificultad, y con circunstancias adversas.


Dios nos invita y nos llama a la conversión de corazón, y nos sugiere un modo para dirigirnos a Él diciendo “perdona toda la inequidad, perdona del todo”. Necesitamos volver a Él y entender que ni nuestra fuerza o conocimiento, ni nuestros bienes o recursos no nos salvan, solo nos salva Jesús.


El profeta Oseas también dice lo que Dios realizará en nosotros “los curaré de sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, apartaré mi cólera y seré rocío para ustedes, florecerán ustedes, brotaran, volverán a descansar, cultivarán, florecerán” . Toda una vida llena de abundancia, rebosante es la que Dios promete darnos cuando nos volvemos a Él. Esta pandemia y este tiempo, es momento favorable para nuestra conversión espiritual, aprovechemos la oportunidad para una renovación del corazón, de todo nuestro ser, dejando atrás el egoísmo, el materialismo, el orgullo, la indiferencia. Que de esta pandemia salgamos sanados, esa es la voluntad de Dios.


El evangelio de Mateo 10, 16-23, en un contexto de misión, de la tarea evangelizadora que cuando se realiza produce paz, alegría y esperanza, nos muestra que también durante su acción se encuentran las dificultades, la cruz, hacer el bien significa pruebas e incluso hasta rechazos. Hoy a través de la conversación con sus discípulos también nos habla a nosotros, “los mando como ovejas entre lobos”. A nosotros nos compara con las ovejas y a la realidad la asemeja con los lobos. “Sean sagaces como serpientes y sencillos como palomas”, una actitud de astucia frente a la circunstancias del mal, ser prudentes, saber cuándo actuar, no ser ingenuos ni incautos.


¿Cuál es la actitud de un discípulo de Jesús en un mundo donde va a encontrar adversidad, resistencia, rechazo, males a su misión al mensaje del amor de Dios? Jesús nos dice: astucia, inteligencia, sagacidad, prudencia, sencillez y humildad de corazón, aprender a moverse para no dejarse atrapar por el mal y sus propuestas.
También Jesús nos muestra que la adversidad y las dificultades son ocasión y oportunidad para dar testimonio. Estas circunstancias, son espacios para mostrar el amor de Dios, ese familiar, ese amigo, esas personas o circunstancias que no son fáciles. Debes tener confianza absoluta en el Señor porque no serás tú sino el Señor, el Espíritu Santo actuando a través de nosotros. El paráclito está contigo, en tu vida, y hablará por ti.


No te canses, persevera el Señor, Él te dará las fuerzas, te dará su Espíritu para que sigas hablando del Él, aun en medio de las dificultades, de la adversidad. Así se alcanzará la salvación. Jesús en este tiempo que estamos pasando nos está educando en la perseverancia, en aprender a cuidarnos y administrar nuestras fuerzas físicas y espirituales para lo verdaderamente importante y valioso.