Dios se ha manifestado con nosotros una vez más a través de su Palabra, esta vez por medio de la reflexión del padre Javier Riveros, quien tomando el Salmo 91, nos trajo un mensaje de calma y serenidad, pues nos recordó a cada uno de nosotros que en el Altísimo y Todopoderoso encontraremos siempre un refugio y podremos confiar en Él plenamente, porque nos acompaña hoy y siempre.

Dios Todopoderoso se ha manifestado trayéndonos vida a ti y a mí, el «ruah» del Señor y su divina Gracia se posa sobre nosotros con su infinito poder y nos llena de amor, fortaleza y alegría por lo que debemos hoy y siempre dar gracias a Dios, nuestro Señor porque nunca nos abandona, porque siempre nos salva y protege de los peligros y males del mundo y también porque nos da la bendición de sentir su Gracia y compañía en el corazón; aprovechemos cada espacio que tengamos hoy y agradezcamos por la bendición de vivir un día más y por la oportunidad también de recibir y vivir su Palabra.

¡Qué bueno es comenzar el día con alabanzas al Señor, con acción de gracias y bendiciones al Dios de la vida, del amor y la esperanza! Anunciemos la misericordia del Señor y seamos agradecidos con Él, anunciemos el nombre de Dios, porque sólo Él es bueno siempre. Dios ha resucitado a la humanidad, alabado sea hoy y siempre por su infinita misericordia. Levantémonos hoy y siempre alabando a Dios, llenándonos de su bendición desde que comenzamos el día, porque la persona que ora y es agradecida, está preparada para seguir recibiendo bendiciones.

El amor y la misericordia de Dios, nos permiten vivir feliz a diario, nos permiten tener llena el alma, llena de su Gracia y misericordia, la obra de Dios nunca deja de evidenciarse en nuestra vida, cuando rezamos y nos acercamos a Él, se llena nuestro corazón de gozo, debemos regocijarnos, pues el Altísimo baja de su trono celestial para acompañar a cada hogar, a cada familia y llena también a cada persona de fortaleza como lo apreciamos en el Salmo 91, “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco”.

El soplo del Santo Espíritu, el «ruah» de Dios, dará grandes frutos en nuestra vida, nos llenará y dejará vigorosos.