En el Evangelio de este martes primero de octubre, correspondiente a Lucas 9, 51, Jesús tomó la decisión de ir  a Jerusalén, sin embargo se ve confrontado con una decisión y era la de ir a Jerusalén aún sabiendo que esto significaría su muerte. El Señor toma esta decisión, por dos sencillas razones, por fidelidad al Padre y amor a nosotros.

En el camino de la vida, se nos presentan opciones similares, las cuales ameritan tomar decisiones importantes y corresponde a nuestro discernimiento y juicio recto, examinar cuáles son las decisiones importantes que debemos tomar, pues el camino del seguimiento de Dios pasa por decisiones importantes y no siempre fáciles. El Padre Javier Riveros en su homilía de este martes nos invita a ello: “¡cada uno piénsela y reflexiónela!”, manifestó.

La segunda gran enseñanza del Evangelio, refiere que los discípulos manifestaban unas profundas ansias de venganza hacia la gente que no se abría a recibir a Jesús, sin embargo esta acción de sus seguidores, produjo en el maestro un llamado de atención hacia ellos “porque el Hijo del hombre vino a salvar a todos y no a perder a nadie”; es por ello que Padre Javier Riveros nos recordó que “nosotros no somos los de la venganza, ni la retaliación, ni el castigo. Jesús es el de la salvación, el perdón, la misericordia, el diálogo”, recordó el sacerdote eudista.

En efecto encontraremos cosas en la vida que nos darán rabia, que nos molestarán y eso nos llevará a veces a pedirle a Dios el castigo para esas personas que nos hacen mal, pero eso no es lo que Dios espera de nosotros, nunca venganzas, nunca odios “No somos del espíritu del mundo, ni del mal, ni de la muerte”, afirmó el Padre Javier en su motivación diaria.

Dos grandes enseñanzas debemos llevarnos de este día: las decisiones debemos siempre tomarlas en Dios y recordar a qué espíritu pertenecemos nosotros, ¡Somos del Espíritu de Dios!