UnPadreNuestroPorLaVida es parte de la iniciativa de la Emisora Minuto de Dios, para seguir con nuestra misión de llevar la Palabra de Dios a todas partes, especialmente en momentos de confinamiento que nos desafían a traspasar fronteras, superando obstáculos en común unión. Los espacios se desarrollan en medio de una agradable charla entre distintos personajes de la vida pública y nuestro director, @ElPadreJavi.

En esta oportunidad estuvo detrás de nuestra emisión en vivo Amada Rosa, quien fue una actriz reconocida, pero decidió retirarse de los medios para llevar una vida familiar.

Amada Rosa le contó a @ElPadreJavi que su vida ha tenido cambios drásticos, y aunque estuvo un tiempo alejada de Dios, Él nunca la abandonó y la llevó a tomar decisiones y caminos que la tienen en donde está ahora, donde se siente bendecida y amada.

“Tuve un pasado marcado por el abuso sexual, el aborto, la obsesión por sentirme en forma y las ganas de quitarme la vida” le contó Amada Rosa a @ElPadreJavi, también le dijo que le da gracias a Dios, porque “la rescató de todas esas malas situaciones y malos pensamientos”, motivo por el cual quiere cada día acercarse más a su amor.

Amada contó que en estos momentos de encierro ha orado mucho, y de todo lo que tenía antes lo que más falta le hace es ir a la Iglesia, «trato de llevar una vida sacramental, me ha hecho mucha falta la confesión y los ritos católicos», aun así dejo claro que no ha dejado de orar, «desde que inició esta cuarentena, he acudido bastante al Santo Rosario, mi esposo y yo somos consagrados al inmaculado corazón de María, busco siempre consagrarme a ella para no soltarme de la mano del Señor».

@ElPadreJavi ahondó en su relación con el Señor, y ambos llegaron a la conclusión de que «la vida nos puede hacer creer que hemos alcanzado la Santidad, pero debemos hacer una constante evaluación frente a nuestro estilo de vida, para que podamos convertirnos en aquellos hijos que Dios espera».

Finalmente concluyeron con una oración en la cual pidieron por la sanación espiritual de todas las personas que han sufrido algún tipo de maltrato físico o sicológico y por aquellas personas que han pensado o piensan suicidarse, para que encuentren a Dios y sanen sus almas.