Hoy 18 de mayo de 2020 recordamos con especial respeto a un santo de la Iglesia que se preocupó por sus fieles, con afecto conmemoramos el centenario del nacimiento de Karol Józef Wojtyła, mejor conocido como Juan Pablo II, el Papa polaco que marcó una época de la historia global.

Juan Pablo II fue especial desde el principio, empezando por ser el primer papa no italiano desde 1523 y también por ser el tercer papa con más tiempo en mandato (27 años); se destacó por su cercanía al pueblo, pues visitó 129 países y buscó cercanía y mejora en las comunicaciones entre la Iglesia católica y las demás religiones.

A sus 22 años sintió el llamado al sacerdocio, y asistió al seminario mayor de Cracovia, el cuál era clandestino en su momento por la guerra que vivía el mundo. A sus 26 años fue ordenado sacerdote y enviado a Roma, donde dos años después obtuvo un doctorado en teología con una tesis sobre san Juan de la Cruz.

El difunto pontífice es reconocido también por las beatificaciones y santificaciones que se dieron durante su mandato, celebró 147 ceremonias de beatificación, en las cuales proclamó 1338 beatos, y 51 canonizaciones, para un total de 482 santos.

San Juan Pablo II tiene también el reconocimiento por haber tenido a más fieles reunidos en sus audiencias y eucaristías, llegando a más de 17.000.000 de peregrinos reunidos y llegando a un máximo de creyentes reunidos en el Gran Jubileo del año 2000, en el que se congregaron ante él, más de 8 millones de personas.

Pese al amor que sentían las personas por él, sufrió dos atentados contra su vida. El primero, el 13 de mayo de 1981, de manos de un hombre que se encontraba entre la multitud que buscaba la bendición del Santo Padre en la plaza de San Pedro, y el segundo, un año después de la mano de un sacerdote; ninguno de los dos intentos de homicidio tuvo éxito.

El Sumo Pontífice pereció en Roma, en el Palacio Apostólico Vaticano, el sábado 2 de abril de 2005, cerca de las 10 de la noche en la víspera del Domingo de la Divina Misericordia, (fiesta instituida por él). Los funerales solemnes en la Plaza de San Pedro y la sepultura en las Grutas Vaticanas fueron celebrados el 8 de abril. El 19 de diciembre de 2009, Juan Pablo II fue proclamado venerable por su sucesor, el papa Benedicto XVI, quien posteriormente presidió la ceremonia de su beatificación el 1 de mayo de 2011 (el Domingo de la Divina Misericordia), y fue canonizado junto con el Papa Juan XXIII el 27 de abril de 2014 (nuevamente el Domingo de la Divina Misericordia) por parte del Papa Francisco.